Los cosméticos y la microflora de la piel

Vivimos en un mundo habitado por microorganismos. Muchos de ellos son potencialmente peligrosos para nosotros y el contacto con ellos es inevitable.

Nuestra piel es la barrera que nos separa del mundo exterior, pero también la superficie a través de la cual entramos en contacto con ella. Es nuestra primera línea de defensa y nuestro primer punto vulnerable.

Para protegernos, la naturaleza ha ideado una estrategia única, que nos proporciona nuestros microorganismos que los científicos llaman flora cutánea. Algunos pensarían que son los chicos buenos que como  fieles guardianes resisten las invasiones de los patógenos. La naturaleza, sin embargo, apuesta por la diversidad y no por el dualismo. En un entorno de equilibrio, las distintas especies compiten entre sí y por lo tanto mantienen un equilibrio en el sistema.

Si en el entorno se producen cambios que favorecen a unos microorganismos a costa de otros, causarían un desequilibrio y por lo tanto, una enfermedad. Ejemplos de tales enfermedades son la dermatitis atópica, el acné y la dermatitis seborreica. En todos ellos tenemos un conjunto de factores como la disminución de la inmunidad, insuficiente o excesiva secreción de sebo, cambios en el pH de la piel, la inflamación y un declive general en la diversidad de la flora cutánea. Es difícil decir qué ocurre primero: cambios en el entorno o en la composición microbiana. Sin embargo, es fácil de ver donde podemos influir: en el entorno de la piel.

Un factor importante que cambia el entorno de nuestra piel  es la cosmética. Hasta que los científicos comiencen a explorar la flora microbiana de la piel, nadie había pensado cómo los productos cosméticos la afectan. Una vez que hemos entendido acerca de su papel en nuestras vidas, sabemos que mantener su diversidad es la clave del equilibrio y la salud de la piel.

¿Qué puede dañarnos?

Limpiadores agresivos. Privan a la piel del sebo natural, que es un medio nutriente para muchos de nuestros microbios. La función de la flora cutánea como barrera desaparece , lo que facilita la penetración de patógenos;
Jabones anti bacterianos, toallitas húmedas y otros productos anti bacterianos;
Cosméticos que contienen alcohol (En casos donde tales productos son recetados por una prescripción, se sigue naturalmente).

Cremas que contienen parabenes, aceites minerales o también siliconas y glicoles.

Lo que puede ser útil para nosotros:

Limpiadores suaves;
Productos que conservan el pH natural de la piel, como el agua de rosas por ejemplo
Productos diseñados específicamente para mantener la piel en equilibrio.

Cosméticos orgánicos

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